A A A

Liberlex se ha acreditado con sus publicaciones desde 2006 y seguirá haciéndolo seleccionando contenidos de interés e invitando a personas valiosas, independientemente de sus titulaciones, profesiones y cargos.

05.02.2012

Menu Principal

Información y Enlaces

ciudades sin ley

Ciudades sin ley (Alejandro Nieto, en Lex Nova: La revista)

¿Cuántas «ciudades sin ley» no conocemos, aunque sea de oídas, porque no tenemos valor para entrar en ellas?

Una vez más Alejandro Nieto, pone el dedo en la llaga, subrayando una gran paradoja del Derecho y la responsabilidad de los poderes públicos ante las ciudades sin ley. Por un lado, las normas penetran en los ámbitos más recónditos, en la intimidad del ser humano. Por otro, se hace la vista gorda ante las ciudades sin ley. De su artículo destacamos lo siguiente:   

“En el campo, especifica lo que se puede cultivar y el volumen de las cosechas. Ni se detiene siquiera en el umbral de la intimidad familiar y detalla las relaciones de los hijos con los padres y con los abuelos y hasta se atreve a vigilar el dormitorio conyugal…

En otros casos, en fin, el legislador «no puede» intervenir porque los afectados son más fuertes que él. Ahí están para demostrarlo los paraísos fiscales que acogen con total impunidad las serpientes que salen de España y luego regresan a ella sin disimulo. Ahí están igualmente ciertos grupos económicos, españoles o apátridas, que no son invisibles ciertamente, pero sí intocables. El león del Estado, tan arrogante con los ciudadanos, no se atreve a atacar aquí porque sabe que dejaría los colmillos en el empeño. Y conste que no se trata de inspectores, policías o jueces corruptos: es el Estado mismo quien no se atreve a meterse con ellos. 

En un nivel muy distinto ¿cuántas «ciudades sin ley» no conocemos, aunque sea de oídas porque no tenemos valor para entrar en ellas? En todas partes hay callejones, barrios y hasta suburbios enteros que las leyes –y por supuesto los guardias– evitan prudentemente. Allí residen miles de personas sujetas únicamente sus propias reglas. Desconocen la Hacienda española, las ordenanzas municipales y el código civil. La única ley española que reconocen es la de la fuerza cuando, con las precauciones necesarias, la Policía Nacional hace una redada o desaloja unos edificios.

Alejandro Nieto

(en LEX NOVA: la revista, núm. 55, enero-marzo de 2009)
   
 
Volver Arriba