| Padres-colegas, padres-padres y collejas educativas: lección de un juez |
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La educación de nuestros hijos trasciende en sus efectos al ámbito familiar, porque es también educación para la vida colectiva y la formación de auténticos ciudadanos. Los centros educativos tienen, no cabe duda, una misión fundamental en la transmisión de valores y pautas de conducta que fomenten la convivencia, la tolerancia, la solidaridad y el respeto hacia los demás. Pero los padres han olvidado el papel fundamental que a ellos les concierne, y depositan responsabilidades en terceros, dando de lado a sus propias responsabilidades en la educación de los hijos. Falsos modelos se han instalado en este ámbito, ayudando a los progenitores a despojarse de sus deberes, para lo cual nada más confuso que jugar a ser padres-amigos o padres-colegas. Emilio Calatayud, por su experiencia como Juez de Menores, sabe muy bien los demoledores efectos que tiene esta confusión de papeles. Hemos dado a nuestros hijos (también los poderes públicos) derechos, derechos y derechos. Los deberes, como si no existieran, y hemos "derogado" socialmente los artÃculos 154 y 155 del Código Civil. Las relaciones paterno-filiales, ¿en qué se han convertido? La patria potestad, se ejercerá siempre en beneficio de los hijos, de acuerdo con su personalidad, y con respeto a su integridad fÃsica y psicológica. Pero los padres pueden y deben hacerse obedecer, incluso solicitando el auxilio de la autoridad judicial, y los hijos tienen el correlativo deber de obediencia a sus progenitores mientras permanezcan bajo su potestad, y el de respetarles siempre. Eso al menos es lo que dice el Código Civil. Escuchemos la lección magistral del renombrado Juez Calatayud (ver video en Youtube). |
