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Salir de la crisis: la profesión como vocación (José M. Castillo, Ideal, 11 de noviembre de 2009) Escribe José M. Castillo en Ideal sobre la influencia de la religión en el ámbito del trabajo y la necesidad de repensar cómo afrontamos el trabajo profesional, venciendo la idea de que el objetivo es encontrar uno donde se gane mucho y se trabaje poco, que tanto predomina en nuestro paÃs. Constatando el mayor desarrollo económico alcanzado por los pueblos de mayorÃa protestante, señala, siguiendo a Weber, que no en vano la teologÃa luterana (y la doctrina calvinista de la predeterminación) inculcó en los fieles el convencimiento de que el más noble contenido de la conducta moral consite precisamente en sentir como un deber el cumplimiento de la tarea profesional en el mundo. Tanto que Weber insiste en que “lo propio y especÃfico de la Reforma, en contraste con la concepción católica, es haber acentuado el matiz ético y acentuado el interés religioso otorgado al trabajo. Leer más
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Elogio de la excelencia (Alejandro Diz en Tribuna, El Mundo, 7 de octubre de 2009). Alejandro Diz pone el dedo en la llaga sobre las consecuencias del falso igualitarismo y los efectos que ha tenido en nuestro sistema educativo, y en nuestra sociedad en general, el desprecio o, al menos, el desinterés por valorar la capacidad y el esfuerzo. Y lo hace en un momento en el que ya han saltado todas las alarmas sobre el fracaso escolar en España y el empobrecimiento de nuestras Universidades, de las que sólo uno figura entre las primeras doscientas a nivel mundial. En este sentido dice:  «Defender el principio de la búsqueda de la excelencia significa el proponer y fomentar un tipo de actitud ante la vida y el quehacer de las personas; un tratar de hacer y comportarse de la mejor forma posible, aun sabiendo que tenemos limitaciones y condicionantes en esa tarea. Porque la excelencia puede y debe buscarla tanto el intelectual más dotado como el artesano más modesto, tanto en su actividad profesional como en sus relaciones humanas en general. Cuando se elogia adecuadamente la excelencia se está defendiendo una sociedad que fomente el éxito del individuo que busque ser distinguido moral, intelectual, profesional, estéticamente, ser interesante para sà y para los demás, y por el contrario, procure la no conformación del hombre-masa, de la persona indiferenciada y, por ende, fácilmente manejable. Leer más |
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Irresponsabilidad y crisis hipotecaria (Luis Mochón López, en La Opinión de Granada, 4 de junio de 2009) Luis Mochón ananaliza dos cuestiones de interés ligadas a la "gran crisis". La primera es la irreponsabilidad de los agentes financieros y la propuesta limitación de responsabilidad personal, para que la garantÃa de los préstamos sea únicamente la hipoteca. La segunda se refiere a las medidas para fomentar la inversión procedente de paraisos fiscales en deuda pública española, garantizando la opacidad fiscal, lo que recuerda experiencias de otros tiempos. Reproducimos su artÃculo:   "Recientemente han salido ala luz pública una serie de iniciativas motivadas por la actual crisis. Por un lado, el Parlamento de la Comunidad Autónoma de Madrid, a instancia de IU con el apoyo del PP, pretende que las personas que han solicitado un préstamo hipotecario no respondan con todos sus bienes presentes y futuros (como establece el Código Civil), sino sólo con el bien hipotecado. Por otro lado, el Gobierno de España está reformando la normativa a fin de favorecer que el dinero situado en paraÃsos fiscales se invierta en deuda pública española... Todo esto pone de manifiesto que favorecer los paraÃsos fiscales y, con ellos, el fraude fiscal, además de ser poco ético, no supone ninguna solución a una crisis. En este sentido, ha de recordarse que el gobierno del PSOE de los años 80 también justificó la opacidad fiscal de ciertas inversiones en deuda pública y aquel invento acabó fracasando... Leer más |
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La culpa del otro (Rafael Argullol, en Tribuna, El PaÃs, 31 de mayo de 2009) No salimos de nuestro asombro cuando el Informe PISA sobre la enseñanza en España nos habla del fracaso de nuestro sistema educativo. Y no puede decirse que sea por falta de recursos, porque otros paÃses con menos fondos destinados a educación salen mucho mejor parados. Hay diversos factores que lo explican, pero Rafael Argullol mete el dedo en la llaga, porque entre todas las causas la principal está en que nos hemos olvidado de nuestra responsabilidad como ciudadanos y optamos por echar la culpa a los demás, a los maestros, a los gobiernos, a la televisión  (algunos de ellos la tienen y mucha), actuando de una manera cuando menos hipócrita. Del su artÃculo extractamos lo siguiente:   "...Voy a una comida en la que varios de los comensales están interesados en hablar del analfabetismo de los jóvenes actuales. Algunos de los presentes acusan a los maestros y al sistema educativo; otros, a la televisión, a la tecnologÃa o al consumismo. Los aparentemente más perezosos se vuelcan en los polÃticos, cabezas de turco cuando se agotan los argumentos... Cuando los informes sobre la educación en España provocan sorpresa y alarma por sus cifras catastróficas no deja de insinuarse un cierto paralelismo con las reacciones de supuesta incredulidad ante el desastre especulativo en nuestra economÃa. Durante años hemos contemplado con pasiva complicidad el hinchamiento surreal de lo que los propios comentadores económicos presentaban con la vistosa denominación de burbuja inmobiliaria. Casi nadie, al parecer, querÃa pararse a pensar cuándo estallarÃa. Y aunque parezca un asunto lejano, algo muy semejante ha ocurrido con respecto a la burbuja educativa (o antieducativa, si quieren). Es cómico, y patético, que alguien se rasgue las vestiduras ante el balance del informe PISA sobre la enseñanza en España, el mismo tipo de hipocresÃa de los que, de pronto, han descubierto la destrucción de la Manga del Mar Menor o de la Costa del Sol... Leer más |
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