Cuadro de texto: Las dudas sobre cómo calificar la misión en Afganistán (misión de guerra o misión humanitaria)  son cada vez mayores, o están ya despejadas, como piensa Araceli Mangas Martín. Ahora que se percibe una mala evolución de la situación, se multiplican las emboscadas o atentados, y tenemos ante nuestros ojos cifras dramáticas de víctimas (incluyendo un número importante de soldados españoles muertos en Afganistán)  el título del artículo de opinión de  Araceli Mangas Martín habla por sí solo.   

	De su artículo extractamos lo siguiente: 

… el Consejo de Seguridad no adoptó las medidas de respuesta colectiva hasta tres meses después del 11-S, una vez invadido Afganistán y derribado el régimen talibán, mediante la Resolución 1386 de 20 de diciembre de 2001 en la que se autoriza una Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF). Bajo este paraguas jurídico hay que cobijar la presencia de las Fuerzas Armadas de España (y de otros muchos países) en Afganistán.

En ningún momento las Resoluciones de la ONU sobre la ISAF utilizan el adjetivo de misión humanitaria; ni en esa ni en posteriores Resoluciones como la última adoptada en septiembre de 2008, la 1452. Porque se trata de una situación de guerra, diversas resoluciones piden a las fuerzas afganas, a la ISAF y a la coalición Operación Libertad Duradera que respeten las normas de la guerra (el derecho internacional humanitario). Sólo así aparece el término “humanitario” ligado a Afganistán, para que apliquen el derecho de la guerra. Están en una guerra.

… Nuestras Fuerzas Armadas no están en una misión humanitaria; están en una misión de clara naturaleza militar en el marco de una compleja guerra. Esa misión militar no excluye otras acciones como la reconstrucción de infraestructuras y formación de militares afganos. 

… Aunque las Fuerzas Armadas participantes en una operación de la ONU no adquieren automáticamente la consideración de combatientes, ni, por tanto, pueden ser considerados objetivo legítimo de ataque, la práctica reciente demuestra que estas Fuerzas se ven implicadas en enfrentamientos, en los cuales van a recurrir a las armas para defenderse y para asegurar el cumplimiento de su misión. Su misión no es vigilar una tregua, una zona neutral o interponerse entre combatientes, sino que van a someter a los combatientes cuya causa terrorista combate la ONU. La presencia de ISAF y, por tanto, de España es en el marco del capítulo VII de la Carta (acciones coercitivas en caso de quebrantamiento de la paz).

La presencia de España es legal, pero en el marco de una guerra con demasiados contendientes e intereses…

La brutalidad de los terroristas talibán no exime a las fuerzas armadas ocupantes allí presentes de la obligación de medidas proporcionadas y necesarias para acabar con los rebeldes y procurar la seguridad de ese país… Los informes periódicos del Comité Internacional de Cruz Roja son elocuentes. Los crímenes de guerra han sido constantes por parte de Estados Unidos bombardeando las aldeas y ciudades bajo la excusa de que los talibán se mezclan con la población civil. Esos bombardeos son, a su vez, un semillero de acciones armadas por parte de los grupos armados rebeldes, apoyadas por una buena parte de la población que sufre la brutalidad de las acciones armadas indiscriminadas de la coalición, como ha manifestado el propio Gobierno de España a raíz de la reciente muerte en acciones de guerra, tras el ataque a un convoy militar, de dos suboficiales españoles.

La ONU, la ISAF, nuestra presencia ¿están consiguiendo sus objetivos? Los sucesivos informes de Naciones Unidas y de diferentes organizaciones humanitarias confirman el aumento de la producción y tráfico de drogas (el opio representa hoy el 60% de Producto Interior Bruto), la corrupción generalizada de las instituciones judiciales y de seguridad y la impunidad de toda la administración. Desde 2002, ¿han mejorado el respeto de los Derechos Humanos o la situación económica y social de la población? Estados Unidos debió asegurarse de que el resultado no iba a suponer un agravamiento de la situación. Los informes de Naciones Unidas no dejan lugar a duda: la situación ha empeorado notablemente. La ISAF, de la que forma parte España, está protegiendo una situación que viola masivamente los derechos de las mujeres de forma igual o más radical que en el período talibán, en el que al menos las mujeres afganas tenían un apoyo internacional (por ejemplo, Emma Bonino y su campaña “Una flor para Kabul”) y ahora no tienen ese apoyo porque son los “nuestros” quienes permiten y protegen a los que siguen apaleando y tratando a las mujeres como a ganado. Estamos en Afganistán para que se dispare el analfabetismo de adultos (uno de los más altos del mundo); estamos allí para ver como la hambruna se generaliza, para mantener como sea a uno de los gobiernos más corruptos que hace de Afganistán el primer productor de drogas del mundo… de verdad, ¿para qué estamos en Afganistán?


Araceli Mangas Martín
El Mundo, 19 de noviembre de 2008


Cuadro de texto: Afganistán, otra verdad incómoda
Araceli Mangas Martín 

Cuadro de texto: ...Nuestras Fuerzas Armadas no están en una misión humanitaria; están en una misión de clara naturaleza militar en el marco de una compleja guerra. Esa misión militar no excluye otras acciones como la reconstrucción de infraestructuras y formación de militares afganos.