Por higiene ¡queremos saber¡

Gregorio Núñez

 

 

Cuadro de texto: … la crisis actual cobra en España un aspecto más y más inquietante. Por lo que se refiere a la actuación del Estado -incluidas las Autonomías, aún más desvergonzadas y estériles que aquél- sólo cabe esperar lo peor y el crecimiento previsible de la deuda pública a causa de las medidas ya aprobadas podría transformarse en un Golem que acabe con la prosperidad de toda una generación


Cuadro de texto: Analiza Gregorio Núñez el deber de transparencia en una situación en la que, según afirma, las  inversiones de los españoles -incluidos sus fondos de pensiones-, están, una vez más, en el alero y lo más probable es que, sea cual sea la duración e intensidad de la crisis actual, sus perniciosos efectos se noten durante una década, si no más. 

De su artículo de opinión extractamos las siguientes líneas:

«...Pero la historia también nos muestra que hay pueblos y momentos en que las crisis dan paso a significativas mejoras institucionales. En otros, en cambio, abren el camino insondable de la decadencia secular. Como ejemplos de entre los más afortunados pensemos en Inglaterra; entre los más desgraciados recordemos a la Argentina. ¿Cuál de los dos países cree que se parece más a nuestra España de hoy? ¿Cuál es el panorama que se dibuja en el horizonte con más nitidez?

Llegados a este punto debemos preguntarnos por las condiciones históricas habituales que orientan la salida a tan críticas condiciones como las actuales hacia un futuro prometedor, y no al revés.

Sobre el particular se ha publicado recientemente un libro oportunísimo… La obra, publicada por la Universidad Harvard, se titula 'Surviving Large Losses: Financial Crisis, the Middle Class and the Development of Capital Markets' ('Sobrevivir a grandes pérdidas: crisis financieras, clase media y desarrollo de los mercados de capital'), Cambridge, Mass. 2007. En el libro mencionado sus autores, los profesores Hoffman, Postel-Vinay y Rosenthal, se hacen la misma pregunta que acabo de plantear y la contestan con gran precisión: el que un país consiga salir de una gran crisis financiera en la buena dirección, y no al revés, depende del volumen de su deuda pública, del tamaño de sus clases medias y de la información disponible.

Así formulada la cuestión la crisis actual cobra en España un aspecto más y más inquietante. Por lo que se refiere a la actuación del Estado -incluidas las Autonomías, aún más desvergonzadas y estériles que aquél- sólo cabe esperar lo peor y el crecimiento previsible de la deuda pública a causa de las medidas ya aprobadas podría transformarse en un Golem que acabe con la prosperidad de toda una generación... 

Pero, por supuesto, en la historia no hay nada escrito con antelación. En ella todo es posible. Incluso en una situación como la actual, el crecimiento explosivo de la deuda pública podría no llegar a producirse si, como un buen salvavidas, no fuera necesario descolgar de su percha el plan de salvamento. También las clases medias, ahora empobrecidas y confusas y siempre inertes, podrían despertar y movilizarse para reclamar respeto y consideración para todos y a la vez rechazar los privilegios para unos pocos. En cuanto a la información que se dé, es del todo imperioso, por justicia y por higiene, que todo el proceso se haga con completa transparencia y publicidad. ¿No es una cuestión de expertos, sino de higiene y hasta de supervivencia públicas! 

...Es claro que la crisis tiene que poner en evidencia con claridad a los culpables de nuestras desventuras y debe poner en cambio de relieve a quienes merecieron justamente nuestra confianza, la confianza de toda la clase media española. ¿Podemos permitir que la ayuda vaya en secreto a los primeros y que los segundos compartan indiscriminadamente la censura pública? ¿Sería razonable que el banco que ha operado de forma irresponsable, o la Caja que se ha dejado manipular queden en el mismo saco que quienes se han comportado de forma oportuna y responsable? Con carácter general la libertad y la crítica son la mejor medicina a largo plazo, de modo que por higiene, por simple higiene, sobre todo por higiene ¿queremos saber!»

 
Gregorio Núñez
Ideal, 2 de noviembre de 2008