Cuadro de texto: Afirma este autor, recordando la visión renacentista sobre el buen gobierno, que un Gobierno está para crear tranquilidad y no zozobra, abriendo cuestiones y problemas, que se tratan como verdades absolutas, con descalificación que quienes piensan de otro modo. Reproducimos a continuación, textualmente, su artículo de opinión:

«En el Renacimiento la preocupación por el buen gobierno se convirtió en una evidencia necesaria y deseada, en la medida que favorecía las artes, los negocios y la vida familiar: Los hermanos Lorenzetti (Pietro y Ambrogio) decoran los muros de Señoría de Siena con unas pinturas en las que se alude al Buen y Mal Gobierno. Con ellas quieren representar la importancia que una buena gestión representa para el pueblo, en cuanto que favorece la convivencia, el bienestar y, por tanto, ciertos niveles de tranquilidad, que no de paz, puesto que, mientras el hombre sea el que es, no deja de ser una entelequia que los manipuladores no paran de utilizar en su propio beneficio. La representación de la paz la simboliza una mujer vestida de blanco junto a personajes bien vestidos a caballo. Los Lorenzetti expresan el buen gobierno mediante el orden de sus elementos figurativos y la tranquilidad en la que se mueven los personajes que trabajan confiados, al tiempo que se mueven por la ciudad en sus relaciones y actividades cotidianas con cortesía y hospitalidad.

El Hombre ansía una buena dirección y afana por buenos gobernantes. Busca y busca la forma ideal de conseguirlo, pero, una vez conseguido, muchos quieren más indagan la forma de ser ellos los nuevos dirigentes; así siempre. En esta exploración, son los revoltosos y los amantes del poder los que ofrecen movimientos contra los “malos -los contrarios-, para aglutinar conseguir el poder e imponer sus ideas y vanidad. En el grupo de las medianías y de los incapaces se encuentran los ajenos, de manera velada, a la civilización y sus exigencias, pero que se han encumbrado en los niveles más altos de la política y las instituciones. Ganivet es uno de los que mejor sabe expresar esta idea de forma muy clarividente cuando nos habla de los hombres conocimientos generales que, sin saber tener oficio, se ofrecen a salvarnos y a gobernar el país. Estos optimistas -que expresan la idea de que todo puede ser mejor- no se cansan de prometer paraísos todo tipo de felicidades que nunca pueden concretar pero siempre encuentran a quien culpar El método es la confrontación ideológica y la utilización de la algarabía, revuelta y la descalificación contra los que no les siguen. Siento que estamos en unos de esos momentos de mal gobierno, puesto que la política se ha convertido en algo inquietante en cuanto que nos introduce en la zozobra y la preocupación sobre futuro. Por causa de la mala política y de los malos políticos, que están, no lo olvidemos, para solucionar problemas y no para crearlos, siento que une aparto de lo qué me gusta y de lo que debo hacer, puesto que la política y lo que hacen nuestros gobernantes me crean desconsuelo, ya que todo lo ponen en cuestión, expanden desprecio y violentan los valores y principios de los contrarios, sin darse cuenta de que estamos en la misma cultura y que los enemigos son otros. No es aceptable que nuestros representantes nos tengan en vilo con sus propuestas e inventos, por mucho que quieran salvar a la humanidad o a sus correligionarios; sobretodo, porque nadie se lo pide, después de la constatación del fracaso de los movimientos revolucionarios basados en la confrontación y eliminación de los otros, que es el ejemplo más claro de imposición, intranquilidad, falta de libertad y zozobra en el que el ser humano puede caer. El actual gobierno con sus propuestas nos ha introducido en la inquietud, la desconfianza y la defensa de lo que somos, pensamos o deseamos ser: Actúan como si hubiera verdades totales, pues catalogan sus acciones como de progreso y modernización, cuando lo que se hace es dar pasos hacia la decadencia y la degeneración, ya que el ascesis no se consigue con el desorden de los apetitos, la mezquindad del interés privado y la busca de la felicidad por la conducta a la carta. Es verdad que hay realidades y momentos concretos a los que dar respuestas, pero no siempre las respuestas que se imponen son la mejor manera de progresar, sobre todo, cuando se convierte a la mitad de la población en culpable, reaccionaria y despreciable. Introducir elementos discordantes, por intereses personales, por agradar o conformar a determinadas minorías, es una insensatez y una falta de respeto intolerable a la colectividad. La ciudadanía no debe dejarse arrastrar por determinadas propuestas que nos alejan de los grandes acuerdos, puesto que en el horizonte hay grandes peligros para nuestra civilización como el terrorismo, la superpoblación y los abusos de la sociedad del consumo contra el Hombre y la Naturaleza. A conjurar todos estos peligros hay que dedicarse por entero y no a crear problemas con los nuestros porque nos debilita como colectividad. Dar argumentos a los amantes del caos y antisistemas es un desatino y un despropósito cuando lo que hay que hacer es aglutinar y mejorar al ser humano, a ser más libre y responsable. Las sociedades entran en crisis cuando los intereses personales se imponen a los generales. Ganivet, sobre esto, nos decía: «La transformación de los sistemas políticos no depende de los cambios exteriores, sino del estado social: un pueblo culto es un pueblo libre; un pueblo salvaje es un pueblo esclavo, y un pueblo instruido a la ligera, a paso de carga, es un pueblo ingobernable. ¿Qué importa que la ley nos declare libres sí estamos poseídos por vulgares ambiciones, y sacrificamos nuestra libertad y aún nuestra dignidad por satisfacerlas?». En esto estamos y hay que saber ver. Nos han Introducido en unos problemas que nada nos ayudan a ser, mientras que no se hace nada sobre el deterioro de los valores, la educación, la formación de los jóvenes, el fracaso de los matrimonios o la escasa natalidad en la que nos movemos. Es suicida seguir mintiendo y engañando con falsos mundos posibles y de felicidades sin cuento, mientras la permisividad nos corroe y todo parece valer. Pero no es así. Es necesario buscar nuevas formas de gobernar, de progresar o de ser modernos sin que tengamos que arrastrarnos hacia la bajeza, el cinismo, el desprecio, la mentira y la violencia contra los otros ç al final, contra todos o, lo que es peor, sin saber cómo mejorar Para Aristóteles, educar a un hombre era enseñarle a tener buen gusto para obrar bien, saber elegir y amar lo bello. Todo lo contrario de lo que se hace.»

Manuel E. Orozco Redondo
Ideal, 14 de febrero de 2008.


Cuadro de texto: El buen y el mal Gobierno 
Manuel E. Orozco Redondo 
Cuadro de texto: Para Aristóteles, educar a un hombre era enseñarle a tener buen gusto para obrar bien, saber elegir y amar lo bello. Todo lo contrario de lo que se hace.